No es como lo interpreto, es como Dios dice.

Cristo le reveló al apóstol Juan en la isla de patmos, un mensaje para que le fuese entregado al ángel de la iglesia de Éfeso, le dijo que le agra
daba su servicio, los actos que llevaba a cabo, eso está bien, hacer o llevar a cabo actividades en la iglesia, pero ese servicio debe ir de la mano con algo que se llama amor, Cristo le dijo que había algo en ellos que no le gustaba, que habían dejado de hacer, algo que hacían cuando decidieron ser cristianos.

Hay ocasiones que por diferentes causas nos enfriamos espiritualmente y ya no gemimos como lo hacíamos al principio cuando buscábamos desesperadamente a Dios, la causa principal es cuando nos acomodamos en la presencia de Dios, sin darnos cuenta que nuestra comodidad, incomoda a Dios, damos paso la desobediencia, eso era exactamente a lo que se refería Cristo, que había dejado de cumplir sus principios y mandamiento.

El problema es que cuando no estamos en el espíritu, interpretamos este pasaje de forma incorrecta, creemos que Cristo se refería al amor sentimental y lo primero que dicen es que siguen amando a Dios, si eso está bien, pero Cristo se refería a la obediencia, Él le estaba dando el mensaje de que estaban haciendo obras pero que habían dejado de obedecer en algunas otras cosas, el hecho es que cuando hacemos obras sin obediencia y sin amor al prójimo, solo lo estaríamos haciendo como un proselitismo, obligación o beneficio propio. Al hacer obras de esta manera o con esta motivación, yo estaría tratando de acomodar la palabra de Dios a mi conveniencia.

Hoy en día podemos ver a muchas personas adaptando el evangelio a sus vidas, cuando lo correcto es, que debemos adaptar nuestra vida al evangelio de Jesús.

Muchos de nosotros cuando no andamos en el espíritu interpretamos este mensaje superficialmente pensando que se refiere a que deje de amar a Dios y no es así, por ello cada día debo evaluar mi vida y analizar si estoy haciendo la voluntad de Dios o estoy haciendo la mía.

“Y Jesucristo nos dio este mandamiento: ¡Amen a Dios, y ámense unos a otros.”
1 Juan 4:21

Que el Eterno les bendiga...

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